| |
Sobre
todo lo que me dio la carrera (sigo siendo un
apasionado de la Historia. Te hace entender tantas
cosas que ocurren hoy...) fue un conocimiento
general de muchos temas, una visión humanística
y global del entorno, y principalmente me ayudó
a abrir la mente, a aceptar cosas nuevas, a descubrir
nuevos puntos de vista y a cuestionar y tener
un juicio crítico sobre lo que me daban
como un dogma.
También
corría por mis venas sangre de emprendedor,
fruto probablemente de mi padre (que tenía
una bar) y de querer una vida sin limitaciones
(que trabajando para otros no me podría
permitir, Aunque he trabajado para otros, y muchas
veces)
Y
según terminé la carrera, monté
mi primera empresa, o lo que es más acertado,
me hice empresario (siempre tuve claro que mis
estudios eran algo vocacional, pero no iba a ejercer
de ello), con la mentalidad de empresario que
le corresponde, y que ya no he abandonado nunca.
Se
puede decir que de mi primera experiencia empresarial,
que duró 6 años, y que comencé
con una mano delante y otra detrás, (editor
de una revista, de cuyo sector no tenía
ni idea cuando empecé... “la inconsciencia
de la ignorancia”, bendita sea), aunque
lo pasé bastante mal, sobre todo en sus
primeros tiempos, no tengo más que buenos
recuerdos, y sobre todo mucho aprendizaje.
Empecé
a conocerme mejor, y sobre todo, me acostumbré
a tomar decisiones y a liderar mi vida. Un gran
descubrimiento fue que aunque el entorno te dijera
que algo no se podía conseguir, sí
se podía conseguir si te lo proponías.
Conocí
a mucha gente, tuve problemas, crisis, abandonos,
me quemé varias veces, y de las cuales
salí más fortalecido, pues aprendí
de ellas y mejoré.
Desde
joven hay una pauta que he tenido bastante clara,
(y que también me ha dado muchos disgustos,
y me ha hecho caer en contradicciones): he creído
en las personas, habitualmente les he dado un
voto de confianza, y he pensado que querer es
poder y todos podíamos alcanzar lo que
nos propusiéramos.
Así
que, aplicándome esta premisa, he cambiado
el rumbo de mi vida varias veces, en busca de
algo que de verdad me llenara. Y para ello he
vivido ciertamente experiencias pintorescas.
Decidí
dejar mi empresa, pues me faltaba la “chispa”
y había perdido ilusión, y me fui
a vivir a Inglaterra, luego a Irlanda, a Mallorca
y a Ibiza. ¡Qué tres años!.
Realicé actividades muy curiosas, y llegué
a ser cantante, animador, y a trabajar en un crucero.
Esta
experiencia, que fue genial, me dio más
vivencias y modos de entender las cosas, y unos
momentos inolvidables (además de manejar
idiomas, que me ha sido importante)
Aunque
en muchos momentos mi entorno no me fue muy propicio,
y no apoyaba mis excentricidades (situación
bastante común a mucha gente), conseguí
ser fiel a mis principios de vivir la vida que
deseaba vivir (aunque no me fue fácil.
Uno es persona, y por lo tanto humano=débil
en muchas cosas)
El
caso es que reintegrado a la vida “civilizada”,
monté mi segunda empresa, dedicada al mundo
Internet, justo en los momentos previos a la debacle
punto.com, por lo que su vida fue algo efímera.
Pero
como creo en la causalidad a pies juntillas (las
cosas suceden por algo), y no en la casualidad,
creo que todo lo que he vivido han sido jalones
que me han permitido aprender y estar preparado
para ser y hacer lo que hago hoy.
La
verdad es que hubo un montón de “indicadores”
que supe leer y me fueron llevando a la enseñanza
y a la formación, poco a poco y casi sin
darme cuenta.
Ya
formé a equipos de venta durante bastante
tiempo, y como empresario tuve a su vez que formarme
yo mismo y de contínuo (aunque yo, encantado.
Aprender es uno de mis hobbies). Y yo a su vez
formaba a otros, que eran parte de mis empresas.
El
caso es que cada vez fui decantándome más,
hasta dedicarme por completo a la formación
empresarial. Que es lo mejor que podía
haber hecho en esta vida. Este paso, que comenzó
hace pocos años, me definió claramente
cual era mi vocación ( o dharma, como se
diría en Oriente).
Empecé
a prepararme como formador, lo que me hizo profundizar
en el campo de las personas ( no sé si
he resaltado lo suficiente lo importante que son
las personas para mí). Motivación,
trabajo en equipo, liderazgo, comunicación,
etc, han sido mis principales ocupaciones.
Siempre
me ha interesado mucho el campo del desarrollo
personal, y por supuesto hacia allí encaminé
mis iniciativas. Y me realizaba plenamente. Pero
hubo un antes y un después, cuando descubrí
la PNL (“Programación Neuro-Lingüística”),
lo que han llamado “ la ciencia o el arte
de la excelencia personal”. Lo grandioso
de la PNL es que aprendes a percibir un mundo
con muchas menos limitaciones que antes, donde
muchas más cosas son posibles, a conocer
y comprenderse uno por dentro, y como se genera
el mundo en el que vive. Y como consecuencia,
como uno puede cambiar y evolucionar, y entender
a otros.
Para
mí en entender a otros y comunicarnos adecuada
y eficientemente es la clave para un mundo mejor.
Así que me volqué con ello y ya
estoy en el 4º y último paso de mi
formación “oficial”. De ahí
pasé también a la Inteligencia Emocional,
que es muy complementaria de la PNL, para seguir
formándome ( a través de otras escuelas).
Y
estaba escrito. Si era coherente, el paso siguiente
era el coaching. Que para mí es la manera
más eficiente de atender las necesidades
de evolución, mejora y cambio de una persona.
Y
yo siento la necesidad imperiosa de facilitar
a otros lo que ya sé para vivir una vida
plena y que merezca la pena ser vivida.
¿En
qué he cambiado en estos años, que
me permite estar feliz hoy?
Sobre
todo en que he aprendido a darme mi tiempo, en
que he pasado de imponer mis criterios a ofrecerlos,
y de ser orgulloso a más consciente de
mi “sólo sé que no sé
nada”. De querer sólo dinero y éxito,
a liderar mi vida con equilibrio, y a congeniarla
con un sentido espiritual, que sin decantarse
hacia ningún lado en particular, me marca
un camino (el mío). A intentar cada día
ser más congruente, y sobre todo, a creer
en la abundancia y a trabajar por algo que me
trascienda a mí, y es un mundo mejor donde
las personas puedan realizarse.
Hoy,
vivo donde quiero vivir, con la persona que yo
quiero (y que más quiero), me siento bien
con mi familia, tengo muy buenos amigos, he viajado
por casi 40 paises de los 5 continentes, tengo
un montón de aficciones que practico y
que me gustan mucho, desde el canto y piano a
la fotografía, el buceo, el tenis, la buena
lectura, voy al campo, río mucho y comparto
muchos buenos momentos con la gente que más
aprecio.
Disfruto cada vez más de las pequeñas
cosas y de lo que el dinero no puede comprar (que
suele ser lo más importante)
Nadie
me ha regalado nada, y hoy estoy donde he decidido
estar. Puedo decir tranquilo, que si mañana
me toca, una frase que me definiría sería
“vivió la vida que quiso vivir con
gran satisfacción”
¿Y
tú, como lo llevas?
Porque es posible. |
|