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VÍCTOR-M.
AMELA Usted es un "coach",
dice... -Sí. -O sea, un entrenador ("coach",
en inglés). -Sí, pero no necesariamente
de deportistas, ¿eh? -Ah... ¿Y a
quién entrena, entonces? -A usted, si quiere.
A cualquiera. A ejecutivos de empresas... Soy
entrenador de sus aptitudes, de sus talentos,
de su potencial... A ese proceso le llamamos "coaching".
-No acabo de entenderlo... -Es que el "coaching"
es más fácil practicarlo que explicarlo.
-Ensaye una definición de "coaching".
-Consiste en ayudar a alguien a pensar por sí
mismo, a encontrar sus respuestas, a descubrir
dentro de sí su potencial, su camino al
éxito... sea en los negocios, en las relaciones
personales, en el arte, el deporte, el trabajo...
-Suena muy bien, pero sigo sin verlo... -Lo mejor
es que le explique un caso. -Gracias. -Estaba
yo dando una clase de tenis y... -¡Entonces
sí entrena a deportistas! -Verá,
es que todo esto del "coaching" empezó
cuando leí en 1975 un libro de Tim Gallwey:
"Inner game of tennis" ("El juego
interior del tenis"). Gallwey aplicaba al
tenis las nuevas tesis psicológicas que
bullían en California, lo de "está
en paz contigo mismo, sé feliz...",
y Tim añadía: "...y serás
más eficiente, ganarás al tenis".
¡Él aplicó todas esas técnicas
al entrenamiento deportivo! -Y usted, ¿se
puso a dar clases de tenis? -En 1978 fundé
The Inner Game (el juego interior), una escuela
de entrenamiento deportivo con las técnicas
de Tim: tenis, esquí... y pronto empezamos
a aplicarlas también a directivos de empresas
británicas. -Y nació el "coaching".
-Sí: nos quedamos con el apelativo deportivo
de "coach"... porque a los británicos
les aterraba aquel concepto de "juego interior".
-Volvamos al caso, a la clase de tenis... -Sí.
Estaba yo entrenando a una señora en su
servicio, en su saque. Y vi que, después
de cada saque, ella daba unos pasos hacia atrás.
Un entrenador normal le hubiera dicho: "No
te vayas para atrás". Pero en "coaching",
no. -¿Ah, no? ¿Qué hacen?
-Preguntas. El "coach" pregunta y pregunta...
¡Y es el interesado quien encuentra las
respuestas dentro de sí! Eso lo hacía
Sócrates... ¡Dentro de ti están
las respuestas! -¿Qué le preguntó
a la señora tenista? -"¿Qué
notas tras hacer el saque?" Ella iba diciendo
cosas. "¿Y qué más?",
repreguntaba yo. Y más cosas. "¿Y
qué más?" Hasta que descubrió
-ella sola- que se iba para atrás. "Ah
-le dije-, y ¿cuántos pasos te vas
para atrás?" Y empezó a calibrar
esa distancia ella misma. Y, acto seguido, a controlarla:
y cada vez que sacaba se iba un poco menos hacia
atrás. Hasta que dejó de hacerlo.
-Buen "coach", usted: felicidades. -Espere:
un día, después de un saque, ¡se
fue hacia delante! Y, entonces, una sonrisa enorme
se dibujó en su cara. Y me dijo: "¡Es
la historia de mi vida! Ante cualquier problema,
siempre he dado un paso atrás. ¡Y
qué bien me he sentido ahora, al ir hacia
delante! ¡Así viviré el resto
de mi vida!" Bien, pues eso es el "coaching",
y este ejemplo serviría igual para el mundo
de los negocios. -¿Se había encontrado
a sí misma? -Y dijo: "¡No puedo
esperar para que mi marido lo sepa: corro a casa!"
¡Pobre marido, pensé yo, ja, ja,
ja...! Se trata de que cada uno encuentre su yo,
que cada uno se pregunte: "Yo, realmente,
¿qué quiero?" Si respondes
a esta pregunta, tendrás un sentido, y
luego calibrarás todas las vías
posibles para alcanzar ese objetivo: elige una.
-¿Y usted conoce ya su yo verdadero? -Yo
era un estúpido, muy estúpido...
Y ahora no soy perfecto: ¡siempre hay que
mejorar, hay que seguir "entrenándose"!
Hasta el mejor de los deportistas de elite lo
hace, ¿no? ¡Siempre hay terreno para
mejorar! -¿Por qué dice que fue
un estúpido? -A los 19 años decidí
pilotar coches de carreras. A los 28 años
intuí por qué: veía a mis
padres tan grandes.., que quise competir, y competí
conmigo mismo. Cuando ya me había probado,
lo dejé, y me metí en negocios.
Tuve éxito: una casa en el Caribe, otra
en Londres, mi avioneta... ¡Lo tenía
todo! -¿Y dónde está la estupidez
en todo esto? -¡Yo sólo "tenía"!
Y viví mi "crisis de sentido"...
Nos pasa a todos. Empiezas a preguntarte por qué
haces lo que haces, eludes la respuesta, las preguntas
siguen creciendo, hasta que chocas contra ellas.
Eso puede sucederte suavemente, o a lo bestia.
En mi caso fue a lo bestia, y tuvo forma de mujer.
-¿Me lo cuenta, por favor? -Mmm... Era
una actriz negra jamaicana. Una Naomi Campbell
en interesante. Sus novios anteriores habían
sido Bob Marley y Marlon Brando... Yo era rico,
divorciado... -¡Todo perfecto! -Sí,
todo perfecto: mi casa del Caribe, las palmeras,
el sexo... Y ella me preguntó: "Y
tú, ¿quién eres?". Yo
decía: "Piloto de carreras, empresario,
esto, lo otro...". Y ella: "Ya, esos
son tus ropajes, pero tú ¿quién
eres?" Y empecé a sentirme mal. Enfermé.
Tenía algo grave. Volamos a Londres, de
urgencia: meningitis. Estuve a punto de morir.
Yo era un esqueleto, olía mal, estaba horrible,
incapaz... Ella me leía libros de Hermann
Hesse que alimentaron mi espíritu. Ella
y mi ex mujer estuvieron a mi lado. Entendí:
yo vivía una vida falsa. Lo importante
era el amor incondicional de esas mujeres, y mi
espíritu. -Y hoy..., ¿cuál
es hoy su objetivo? -Yo ya sé que el mío
es ayudar. Hoy sé que esa es mi riqueza.
Cuando noto que he hecho algo por mejorar un poco
la vida de otro, ¡siento
en mí que no hay nada más grande!
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